El asistente
Convierte una idea suelta en un plan, una pregunta por pantalla. No es un examen: sólo dos de las 27 preguntas son obligatorias, «todavía no sé» también vale como respuesta, y podés parar cuando quieras y seguir después justo donde ibas.
Un ayudante automático puede ofrecerte ideas si se lo pedís y das tu permiso. Nunca decide nada por vos: lo que escribe se muestra aparte, con su propio marco, hasta que decidís usarlo, editarlo o descartarlo.